Porque cada vez que
alguien me lo pregunta me aparece una sonrisa, la idea de llegar a ser maestra
me hace feliz.
Los niños me hacen reír,
me gusta jugar con ellos, disfruto con ellos.
Tuve la oportunidad de hacer la carrera que siempre quise, Traducción, pero en el último momento me di
cuenta de que esta era la ilusión de mi vida.
Ahora estoy muy contenta
de haber seguido estudiando magisterio, sé que con los niños voy a ser feliz.
Soy paciente, dulce,
tengo dedicación y vocación.
Me gustan muchísimo los niños, estoy
segura de que en un futuro voy a enseñarles mucho y voy a aprender también yo.
Mi maestra de 5 años es
y siempre será mi seño favorita, nunca la voy a olvidar y quiero ser como ella.



